Antecedentes: La población de adultos mayores en el mundo y en Colombia está creciendo. La población mayor de 80 años presenta necesidades y características distintas a las de los adultos mayores más jóvenes. Sin embargo, la información disponible sobre estos en Colombia es limitada, lo que justifica su estudio con miras al diseño de estrategias de intervención clínicas y sociales. Objectivo: Explorar las características sociodemográficas, clínicas y cognitivas, así como la relación entre cognición y fragilidad, en un grupo de adultos mayores de 80 años en Colombia, proveniente de un aislamiento genético poco estudiado. Métodos: Se analizaron la función cognitiva (MMSE, CERAD-Col), la fragilidad física (Clinical Frailty Scale, velocidad de la marcha, fuerza de prensión manual), cribado de depresión y ansiedad (GAD 7, GDS) y funcionalidad (escala FAST, índices de Barthel, Katz y Lawton & Brody) en individuos de 80 años o más sin deterioro cognitivo. Los análisis estadísticos incluyeron pruebas de Spearman, Kruskal-Wallis y Mann-Whitney-Wilcoxon. Resultados: De los 89 participantes (71 mujeres), el 52,8% tenían entre 90 y 99 años, y el 16,9% eran mayores de 99. La mediana del puntaje en el Mini-Mental State Examination (MMSE) fue 23, y el 65% obtuvo entre 1 y 3 puntos en la escala FAST. Un mayor rendimiento cognitivo (MMSE) se correlacionó con menor fragilidad (p<0,001), y los puntajes más altos en FAST se asociaron con estados más frágiles (p<0,001), menor velocidad de la marcha (R=-0,36; p=0,042) y menor fuerza de prensión (R=-0,34; p=0,026). Conclusión: Este estudio describe un grupo de adultos mayores de 80 años y confirma, como era esperado, la asociación entre fragilidad física y deterioro cognitivo. No obstante, algunos individuos mostraron altos niveles de fragilidad sin declive cognitivo, lo que indica una posible disociación entre la salud física y la cognitiva en ciertos subgrupos de la población más longeva. Esta disociación merece una investigación más profunda sobre los factores protectores y los mecanismos que la sustentan. Los estudios enfocados en biomarcadores y factores genéticos deberían contemplar esta posible desconexión para comprender mejor el envejecimiento saludable.