Para controlar la epidemia mundial de demencia, se deben dirigir pautas multidisciplinarias a la población general saludable. La estrategia de PREVENCIÓN debe ir acompañada de una fuerte estrategia de PROMOCIÓN para un envejecimiento saludable y exitoso que prevenga el desarrollo de deterioro cognitivo leve y demencia. Lo que debemos promover son políticas y métodos que apunten a: primero, mantener una buena salud cerebral y mental. Segundo, control de los 12 factores de riesgo modificables ya conocidos (el bajo nivel educativo, la hipertensión arterial, la hipoacusia, el tabaquismo, la obesidad, la depresión, la inactividad física, la diabetes, el aislamiento social, el consumo excesivo de alcohol, el trauma encéfalo-craneano, y la contaminación del aire). Tercero, promover la identificación de factores de riesgo genéticos aparentemente no modificables en sujetos con resistencia y resiliencia para conectar a sus familias con programas de prevención primaria y secundaria. Cuarto, identificar familias con longevidad para buscar variantes de resiliencia o resistencia a enfermedades neurodegenerativas. Quinto, desarrollar un modelo para la evaluación de los factores genéticos teniendo en cuenta la presencia o ausencia de variables de causalidad de susceptibilidad y protección que permitan identificar las poblaciones con mayor riesgo. Sexto, desarrollar biomarcadores periféricos de bajo costo que sean indicadores de diagnóstico temprano y la evolución de la enfermedad. Y por último, debemos promover la autoevaluación cognitiva longitudinal basada en programas disponibles en línea que serán supervisados y evaluados por una unidad de tele-educación, tele-orientación y tele-medicina para identificar la población en riesgo que podría beneficiarse de programas de prevención primaria, secundaria y terciaria y tratamientos paliativos o curativos. La suma del factor edad, la presencia de factores de riesgo modificables, un puntaje de susceptibilidad genética, un puntaje de alteración de biomarcadores y un puntaje en el funcionamiento cognitivo longitudinal hará posible identificar las poblaciones con mayor riesgo en las que deben centrarse las políticas de promoción, prevención y seguimiento longitudinal.